Teoría del Caos

Teoría del Caos

Teoría del caos es la denominación popular de la rama de las matemáticas y la física que trata ciertos tipos de comportamientos impredecibles de los sistemas dinámicos. Los sistemas dinámicos se pueden clasificar básicamente en:

* Estables
* Inestables
* Caóticos

Un sistema estable tiende a lo largo del tiempo a un punto, u órbita, según su dimensión (atractor o sumidero). Un sistema inestable se escapa de los atractores. Y un sistema caótico manifiesta los dos comportamientos. Por un lado, existe un atractor por el que el sistema se ve atraído, pero a la vez, hay "fuerzas" que lo alejan de éste. De esa manera, el sistema permanece confinado en una zona de su espacio de estados, pero sin tender a un atractor fijo.

Una de las mayores características de un sistema inestable es que tiene una gran dependencia de las condiciones iniciales. De un sistema del que se conocen sus ecuaciones características, y con unas condiciones iniciales fijas, se puede conocer exactamente su evolución en el tiempo. Pero en el caso de los sistemas caóticos, una mínima diferencia en esas condiciones hace que el sistema evolucione de manera totalmente distinta

http://teodulolopezmelendez.wordpress.com/2009/06/11/crisis-conflictos-y-caos-social/

1.- La lógica del caos:

¿Existe una ‘lógica del caos’? ¿Cómo dar explicación para lo que, de entrada y en apariencia no tiene juicio lógico? Esta dialéctica se da en un doble sentido: De una parte, el orden es una fuente productora de caos, como cuando varias docenas de huevos son mezclados con vigoroso entusiasmo por una batidora; allí, una causa de carácter regular genera un efecto turbulento, o en el caso de un excesivo orden social que provoca la transformación del sistema a partir del caos que brota desde la rebeldía y la inconformidad de quienes se sienten oprimidos, controlados y subsumidos. De otra parte y en sentido inverso, el caos es la fuente del orden, gracias a la intervención en el proceso, de lo que se conoce como un “atractor extraño”, como los torbellinos que se van formando en un caudal torrentoso, o las imágenes, los conceptos y los pensamientos de todo género y procedencia que se agolpan, se atraen y se rechazan simultáneamente en los procesos de creatividad. En ambos ejemplos, la confluencia caótica de las partes ‘crean’ un todo lógico y coherente: un río o una idea.

El caos suele evocar la idea de desorden, y a menudo ambos conceptos suelen emplearse como sinónimos. Esto sucede tanto con la idea vulgar del fenómeno como en la ciencia física, en la cual, a partir de la termodinámica, el caos evoca un fenómeno de desorden absoluto y así ha sido visto y tratado mediante el concepto de entropía, un concepto que ya hemos abordado con anterioridad y que ha hecho posible medir el fenómeno.

Cuando el caos nos alcance…

Visto de este modo, el caos que se manifiesta en las estructuras de la sociedad no es más que la consecuencia natural de fenómenos subyacentes o evidentes que han decantado en forma de crisis. La crisis antecede al caos, lo prefigura aunque no lo identifica. La perspectiva que se abre para explorar ampliamente en las ciencias sociales, a partir del caos conceptual en el que se encuentran actualmente, puede conducirnos hacia nuevas puertas de acceso al conocimiento de procesos y fenómenos insospechados e impredecibles.

En el caso de situaciones turbulentas y de crisis política, la transición de la que tanto se habla no necesariamente sigue un solo camino, lineal y determinístico, sino que, por el contrario, las posibilidades son muchas, las opciones múltiples en tanto que los factores que están presentes conforman una realidad compleja, en donde la cultura, vista desde una perspectiva fractal, adquiere una relevancia fundamental, en tanto generadora como reproductora de estructuras auto-similares que replican en sí mismas el ejercicio del poder a todos los niveles de la sociedad, pero también como una contracultura que genera procesos de auto-organización, que cuestionan y se oponen al poder establecido. Tal podría ser el caso de las llamadas Organizaciones No Gubernamentales, que desarrollan redes sociales en la sociedad civil, usualmente redes de resistencia y de oposición, que se auto-reproducen en todo el tejido social, desde los deudores de la banca hasta las organizaciones vecinales y ciudadanas, para cogestionar y simultáneamente codirigir las fases entrópicas que anteceden al necesario vórtice social.

Protocolos operativos de la crisis y el conflicto

Se asume que cualquier controversia social es la discusión, en debate civilizado, de cualquier polémica o litigio, que fundamenta la argumentación de las partes sobre la dialéctica de la propuesta y la réplica de puntos de vista opuestos, en relación al tema controvertido; mientras que las disputas sociales se desarrollan sobre soluciones a las que se puede llegar a partir de un acuerdo negociado. Ambos escenarios (la controversia y la disputa) dirimen las crisis mediante procesos de mediación y concertación, siempre que las rivalidades se mantengan dentro del marco del diálogo y no lleguen a los niveles de hostilidad que imposibiliten la negociación.

Pero cuando la negociación de la controversia social no genera una solución satisfactoria para las partes involucradas, o no produce una disolución de las causas que generaron la polémica, se profundiza la disputa y surge una crisis. Las crisis sociales están asociadas a la hostilidad, al enfrentamiento y a la agresión física, por lo que generan violencia y rompimiento del orden público. ¿Cuál es el baremo que determina que una controversia se transforma en una crisis, y ésta en un conflicto? ¿Quién califica de crisis a una controversia irresoluta? En casi la totalidad de los casos, son los mismos involucrados en la controversia quienes la asumen de una u otra forma. También inciden en la calificación del evento las autoridades civiles, los medios de comunicación y todas las organizaciones sociales involucradas, que se sienten identificados con mayor o menor intensidad de compromiso, con todas o alguna de las partes en controversia. Cuando se asume que la dinámica de la controversia se transforma en una ‘crisis’ o en un ‘conflicto’, dicha identificación toma el control del evento y es asumido como tal ‘crisis’ o cual ‘conflicto, aunque los actores estén o no de acuerdo con dicha identificación.

Toda crisis social, cuando progresa hasta ‘conflictuarse’, se manifiesta como un acontecimiento en espiral, que se crea y se refuerza con la percepción y las acciones concretas de los integrantes de un conglomerado, categorizado como un evento perturbador que posee o genera un determinado descontrol institucional. En este estadio perceptivo, las apreciaciones se desvirtúan y las percepciones subjetivas se dan por válidas, así como inevitables los elementos que provocan la crisis. Para que la espiral de la crisis prosiga su escalada y se transforme en un conflicto abierto y generalizado, es conditio sine qua non que las causas que lo genera se expandan mucho más, que se generalicen, para incluir a la mayor cantidad de personas, lo cual provoca una primera respuesta de la institucionalidad organizada que detenta el poder controlentrópico: Se destinan recursos para la disolución del conflicto.

De acuerdo con el tipo de amenaza con la que se le asocie, las crisis sociales pueden transgredir la estructura básica de las instituciones o quebrantar el corpus legal y los valores fundamentales de las organizaciones y de la sociedad. La evaluación que se hace de la gravedad y el tipo de amenaza que provoca la crisis es lo que provoca una respuesta institucional, que no es la misma si la crisis afecta bienes comunes (vías de comunicación, infraestructura pública, etc.) o si afecta la seguridad y en definitiva la vida de los ciudadanos. La magnitud del riesgo y la trascendencia amenaza son los parámetros para cualificar el impacto que la crisis provocará.

Mientras la institucionalidad procura la restauración del orden, la espiral de crisis social se dispara, la comunicación natural y anteriormente fluida entre individuos, grupos y estructuras se interrumpe o se ralentiza dramáticamente, se endurecen las posiciones entre los que el conflicto enfrenta y se consolidan los grupos ‘de defensa’. Aparece el problema y con él, la percepción de un ‘no-control’ que degenera en caos.

Violencia y crisis social

Una pregunta salta de improviso ¿Todas las crisis sociales son violentas? Una primera aproximación nos advierte que no se debería asumir automáticamente que las crisis sociales son situaciones de violencia, porque no todas las crisis poseen el componente agresivo que degenera en violencia, y no todas ‘las violencias’ provienen de una situación crítica. Pero las crisis violentas tienen características particulares: se sustentan ya sea en reivindicaciones legítimas o en acciones ilegales. Su impronta común la determinan los actos de agresión (física, verbal o psicológica) actos que son rechazados en casi todas las sociedades. Eso no descalifica a la violencia como método efectivo en la consecución de metas, objetivos o beneficios, ya que es esta utilidad instrumental lo que la potencia mientras se obtengan los resultados deseados. Las protestas violentas, la destrucción indiscriminada de bienes públicos y las agresiones a personas y propiedades privadas seguirán siendo parte del la vinculación violenta y perniciosa entre grupos humanos y el círculo vicioso de las crisis sociales irresolutas.

Las crisis sociales sorprenden por su manifestación muchas veces repentina y su comprensión se dificulta porque a menudo toma desprevenidos a los actores. Las crisis violentas ocurren, en muchos casos, debido a la ausencia de alternativas a la protesta callejera. Para algunos analistas sociales la ocupación destructiva de instalaciones es el resultado de la carencia de espacios en los que puedan presentar, de manera no violenta, las preocupaciones, peticiones y perspectivas de los que se sienten afectados por los elementos, las situaciones y demás componentes que construyen una crisis en el ámbito social.

http://watchinginternationaleconomy.files.wordpress.com/2009/03/2008-2010-extension-de-la-crisis.jpg

En la mayoría de los casos, las crisis que generan violencia son consideradas como luchas de poder con las se pretende obtener influencia social para ejercer dominio decisorio e imponer proyectos sociales en el decurso de los acontecimientos en una sociedad. Las instituciones, las convenciones sociales y la normatividad son las encargadas de sistematizar la controlentropía sobre las luchas de poder a nivel social pues en este contexto, el poder es visto como un medio y perderlo es renunciar al acceso a otros recursos de control social. En sociedad, toda lucha de poder es, en esencia, una confrontación de legitimidades, que se orienta hacia los actores sociales según convenga o no a las ideologías dominantes del momento.

Las crisis sociales más violentas son aquellas que se originan en la lucha por el control del poder. Éstas tienen como finalidad modificar a discreción la agenda o el modelo de desarrollo económico global, desde una perspectiva grupal o sectorial. Cuando las crisis sociales no se solucionan a satisfacción de los ciudadanos, eclosionan en graves conflictos donde el componente político plantea, ni más ni menos, que un vórtice caótico para acceder al poder. Es ante todo, una lucha que suele iniciarse por la defensa de los derechos individuales y colectivos, pero cuyo fin no es otro que el acceso al poder para ganar y ejercer influencia social.

Ill Niño – I Am Loco
http://www.youtube.com/watch?v=QL9YRB4sgG4

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