CRISIS MUNDIAL “Solucion / es”

RESEÑA

El consenso entre los economistas presume que la crisis financiera de 2008 se desató de manera directa debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2006, que provocó aproximadamente en octubre de 2007 la llamada crisis de las hipotecas subprime. Las repercusiones de la crisis hipotecaria comenzaron a manifestarse de manera extremadamente grave desde inicios de 2008, contagiándose primero al sistema financiero estadounidense, y después al internacional, teniendo como consecuencia una profunda crisis de liquidez, y causando, indirectamente, otros fenómenos económicos, como una crisis alimentaria global, diferentes derrumbes bursátiles (como la crisis bursátil de enero de 2008 y la crisis bursátil mundial de octubre de 2008) y, en conjunto, una crisis económica a escala internacional.



Todos los analistas están de acuerdo que la crisis de crédito empezada en 2007 se debe al sistema de hipotecas subprime[1] , que consiste en que bancos estadounidenses daban préstamos de alto riesgo a personas con pobres historiales de crédito.[2] . Sin embargo, detrás de las causas inmediatas y visibles que provocaron la crisis, las causas fundamentales son complejas: un sistema bancario sin regulación o mal regulado, especialmente en los sectores del préstamo y la inversión, que dio lugar a la creación de vehículos hipotecarios prácticamente especulativos para personas sin una fuente de ingresos estable. Todo ello, unido a tasas de interés bajas de la autoridad monetaria de Estados Unidos durante varios años ofrecieron un espacio propicio para la especulación y sobre-extensión del crédito.[3]



La mayoría de los analistas piensan que la primera causa de la crisis financiera, cronológicamente, fue el exceso de liquidez mundial.[3] Los factores de mayor liquidez son tanto externos como internos. Uno de los factores fue, al menos para el período reciente, el incremento muy rápido de las reservas de divisas de los bancos centrales de países emergentes (especialmente China) y de los países exportadores de materias primas (especialmente de petroleo).[4] Este aumento en las reservas se debía a importantes excedentes comerciales y a altas tasas de ahorro en estos países, que conocieron altas tasas de crecimiento desde 2000. Otro factor que también alimento la liquidez mundial fue la expansión del crédito, a causa de la reducción de los tipos de interés por los bancos centrales de los países desarrollados, especialmente de los Estados Unidos. En efecto, la FED llevo una política monetaria de tasas bajas, permitiendo un crédito abundante y barato, para aliviar las consecuencias de la crisis de las puntocom y soportar el crecimiento económico de EE.UU. Otro objetivo de esta política estaba favorecer el aumento de los precios inmobiliarios.[5] En efecto, el aumento en los precios inmobiliarios tiene un impacto favorable sobre el consumo y el crecimiento económico, así las autoridades monetarias decidieron no impedir el aumento de los precios inmobiliarios y finalmente la aparición de una burbuja inmobiliaria. La aparición de una liquidez excesiva fue también favorecida por el desarrollo de las innovaciones financieras.[6] Con esta liquidez abundamente disponible, y conjunto al aumento en los precios inmobiliarios, los bancos concedieron cada vez mas préstamos hipotecarios.



Sin embargo, hubo disfuncionamientos financieros a nivel del comportamiento de los bancos y de los inversores financieros. La exigencia de una excesiva rentabilidad y la flexibilización de las condiciones para la concesión de préstamos, así como el desarrollo de las prácticas financieras de alto riesgo, han alentado la crisis financiera. En efecto, los préstamos hipotecarios concedidos por los bancos resultaron arriesgados.

Después de la caída de las bolsas en 2000, los intermediarios financieros (sociedades de valores y bancos comerciales tuvieron que encontrar otras inversiones que ofrecen un alto rendimiento, porque con tasas de interes muy bajas, no pudieron tener altos margenes de beneficios por las cuentas y depósitos.[3] Por lo tanto los bancos crearon hipotecas con beneficios importantes (gracia al interés variable). Así los grandes bancos concedieron créditos basuros a personas que no cumplían los requisitos y a renta variable, animados por la política monetaria de la FED.[5] Antes de 2001, pocos bancos invertían en el mercado subprime, pero entre 2001 y 2006, las cantidades han aumentado de 94 a 685 millones de dólares. Durante este periodo la calidad de los préstamos se deterioro de manera constante y el numero de defaults aumentaron, en parte a causa de la subida de los tipos de interés directriz de la FED.[5] La caída de los precios de la vivienda y el aumento de los tipos de interés llevaron a que un gran número de personas no pudieran pagar sus hipotecas.[7]



Al mismo tiempo, esas hipotecas y otros préstamos (bonos o acciones) fueron agrupados, por medio de un proceso conocido como titulización, en portfolios llamados Collateralised Debt Obligations (CDO)[8] , vendidas a los inversores a nivel mundial para diversificar los riesgos.[5] Estos bonos recibieron calificaciones excelentes por las agencias especializadas en el rating de los riesgos.[9] Al mismo tiempo, los bancos abandonaron definitivamente los bonos basuros creando fondos de inversión especiales, entidades filiales llamadas conduits.[3] Esos fondos especiales compraron los bonos basuros, que desaparecieron de los balances de los bancos.[10] Los créditos hipotecarios de los bancos fueron vendidos a los hedge funds, que buscan riesgos importantes porque tienen una mayor rentabilidad. Estos fondos de inversion deregulados se endeudaban usando esos CDO en garantía.[11

"El estallido de la crisis financiera de 2008 puede fijarse oficialmente en agosto de 2007. Fue cuando los bancos centrales tuvieron que intervenir para proporcionar liquidez", según George Soros[12] .

Yo diria que la debilidad inmobiliaria comenzo cuando cayeron las WTCs…

SOLUCION



Condonación de la deuda externa a nivel global en un 60 % y que se transmita al bolsillo del particular , el estado y el sector privado….



La progresiva aparición de más y más países lastrados por su enorme deuda causó a finales del siglo XX una progresiva conciencia en muchos sectores sociales de la necesidad de la condonación de la deuda externa a los países del tercer mundo incapaces de pagarla. Esta idea ha encontrado una fuerte resistencia entre los sectores políticos más conservadores de los países desarrollados, que no se resignan a perder el dinero prestado.

Aunque no es frecuente, se ha condonado a varios países su deuda (total o parcialmente) por parte de otros, generalmente por estar el país reconstruyéndose tras una guerra, una catástrofe o después de un estudio sobre su economía.

Según la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa, en 1970 la deuda era de 68.000 millones de dólares. En una década, la deuda creció hasta 577.000 millones de dólares, aunque aún era asumible si se hubieran mantenido los términos en los que fue contratada.



En los años ochenta, recordados como la década perdida para el desarrollo, la deuda se convirtió en impagable y alcanzó tales proporciones que se convirtió en uno de los principales obstáculos para el progreso. En esa década, los países en desarrollo pagaron una factura del orden de 1 billón 300.000 millones de dólares (1 millón de millones trescientos mil millones de dólares) en concepto de pago del servicio de la deuda.

Con el problema de la deuda externa tras la macro campaña de presión emprendida entre 1998 y 2000 ha pasado algo parecido a lo sucedido con el 0,7%. Los logros conseguidos, muy parciales y más encaminados a lavar la imagen ante la opinión pública que a una reforma de calado, han provocado una mezcla de escepticismo y resignación entre la ciudadanía.



Por otro lado, tras el macroatentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas de Nueva York, la coyuntura internacional en la que Estados Unidos aspira a reforzar su hegemonía ha difuminado la visibilidad del problema de la deuda externa. También existen la opinión de que la condonación de la deuda a medio o incluso a corto . sería inútil; pues las naciones volverían a endeudarse. Como se ha comentado más arriba la opinión de Marc Reffinot, algo parecido ya sucedió en la década de los 30 y, pese a ello, se olvidó unos cuarenta años después.

Sin embargo, nuevos enfoques como el análisis de la deuda ecológica del Norte con el Sur se han ido incorporando como parte de un argumentario más amplio que conecta con la sostenibilidad medioambiental y la exigencia de cambios en la globalización, con movimientos sociales cada vez menos estancos y más interconectados.

En todo caso, perviven diferentes organizaciones que se han constituido en observatorios de vigilancia y examinan de cerca el estado de la cuestión, que dista mucho de haberse solucionado. En el caso concreto español, a finales de enero de 2003, Cáritas, Intermón Oxfam y el Observatorio de la Deuda en la Globalización presentaron en Porto Alegre un informe con propuestas para avanzar denunciando "la parálisis" del ejecutivo español ante este asunto.

Según el especialista Jesús Barcos:
hoy en día la deuda sigue siendo una de las demostraciones de que la existencia de un Tercer Mundo no se entiende sin las decisiones del Primero.



Deuda odiosa



Existe también el concepto de Deuda odiosa, aplicado por primera vez en 1898 para establecer como ilegítima la deuda que Filipinas tenía con España, una vez que España había sido derrotada y perdido su colonia frente a Estados Unidos.

La doctrina de deuda odiosa significa que un pueblo no es responsable de la deuda en que hayan incurrido gobernantes impuestos por la fuerza. Esta doctrina está presente en la discusión de la deuda externa de algunos estados donde la deuda externa ha sido engrosada por dictaduras y gobiernos no representativos, con fines de enriquecimiento personal o corporativo o para la represión social y política.

En 1927, Alexander Sack, un especialista internacional en deuda pública, definía en estos términos la deuda execrable:
Si un poder despótico incurre en una deuda no por las necesidades o los intereses del Estado sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo ese país.

El economista Jeff King, luego de aclarar que no es "su" definición sino un resumen de todo cuanto leyó acerca de la deuda execrable u odiosa, la define con precisión:
Deudas odiosas son aquellas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor.

Para fortalecer esta posición es necesario añadir que muchos investigadores consideran que la mayoría de las deudas odiosas o execrables de los países del Tercer Mundo ha sido últimamente contraída por gobiernos "democráticos".


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