10 años sin ella

Para mí el amor es una cosa seria. Como la revolución". Tal como se lo contaba a su amigo Silvano en una carta, Soledad Rosas no pudo superar el suicidio de su novio anarquista y se terminó ahorcando como él. Estaba en prisión domiciliaria, en una granja de Turín, acusada de terrorista ecológica. Tenía 24 años y era julio de 1998 cuando la foto de esa raulito anarquista daba vuelta al mundo y los argentinos empezábamos a conocerla.

La Sole, como la conocían allá, era una piba de Barrio Norte con cero aspiraciones políticas. Había llegado a Italia, un año antes, para hacerse la Europa. Terminó parando en un centro comunitario okupa, sin saber que ese lugar iba a cambiar su vida. En el Asilo, un ex jardín de infantes, encontró su Tierra Prometida lejos del mandato familiar. Respeto, libertad y anarquía. Además de ideales, encontró al amor de su vida, Edoardo Massari, alias Baleno. Fue un romance intensísimo, donde él funcionaba como una guía política espiritual. A su lado, el régimen vegetariano que traía desde Argentina pasó a una versión 2.0: yoga, huelgas de silencio y urinoterapia. Con Baleno y sus amigos, Sole fue comulgando con la autogestión y los ataques contra el Estado. El principal enemigo de su movimiento era -oh casualidad- un tren bala que iba a construirse en la ciudad para unir Turín con Lyon, ciudades a las que separa la misma distancia que, ejem, Buenos Aires y Rosario. Ya en 1997 se habían realizado varios boicots con bombas sobre la construcción. Gracias a chanchullos políticos y al trabajo de la Digos (la CIA de los tanos), Sole quedó pegada a estos atentados… aunque estuviera en Argentina cuando ocurrieron. Sole, su novio y un amigo, Silvano Pelissero fueron detenidos acusados de eco-terrorismo. " Banda armada, asociación de eco-terroristas Demasiada poca cosa para nosotros, somos mucho más que eso. Asociación es todo el aparato jurídico, ecoterroristas son los del TAV (Tren de Alta Velocidad) que devastan el valle para aumentar su control. Nosotros somos guerreros , le escribió la argentina a sus compañeros desde la cárcel. Baleno se suicidó en su celda, supuestamente, atándose una sábana al cuello. Ella hizo lo mismo, cuatro meses después. La suya fue una historia de Amor y anarquía, como (bien) tituló Martín Caparrós su biografía, cuyos derechos cinematográficos están en poder de la productora Patagonik, listos para el salto a la pantalla grande.

A 10 años de su muerte, la izquierda italiana recuerda a Soledad Rosas como un icono de la resistencia squatter (ocupantes ilegales). Para la derecha, no es más que una inmigrante que le trajo demasiados dolores de cabeza. Repasando su biografía, queda claro que no fue ni una Juana de Arco moderna, ni una Che Guevara punk. Sole y Baleno, más bien, podrían ser unos héroes involuntarios. Igual que otros chicos de su generación, como Omar Carrasco, María Soledad Morales y Walter Bulacio. Qué tuvieron que hacer para convertirse en sujetos sociales de cambio Nada, o mejor dicho, morir. (…) Más allá del conventillo mediático que se montó a su alrededor, tres de nuestros jóvenes consiguen, ya muertos, que se derogue por fin el Servicio Militar Obligatorio que se descorra el telón que no nos permitía ver funcionar cierto feudalismo provincial y que se pusiera en tela de juicio el accionar policial , escribía Pablo Schanton cuando promediaban los 90. Sole y Baleno se volvieron mártires del llamado mundo de los centri sociali autogestiti y en general de la movida no global local, como pasó después con Carlo Giuliani, el muchacho que murió en los choques con la policía en Génova en 2001, durante el G8 , apunta Javier Fernández, periodista de ANSA y seguidor del caso. Es julio de 2008. El tironeo contra el TAV sigue. Berlusconi insiste y las causas ecoterroristas quedaron absueltas en 2002, por la Corte de Casación de Roma. Pero el daño ya estaba hecho. En marzo pasado, manifestaciones en distintas ciudades de Italia recordaron a Edoardo. Hubo marchas, banderas y afiches. Seguiremos luchando por la anarquía con Sole y Baleno , pregonaban. La casa comunitaria donde vivía la pareja amaneció de luto, con cortinas negras y la consigna: El Estado mata a aquellos que no doma . Gabriela Rosas, la hermana, dice no estar muy informada sobre lo que está pasando en Italia. Lo que es seguro es que mi hermana no era muy amiga de rendirle honores a nadie. Y no creo que piense distinto hoy, esté donde esté .

http://www.clarin.com/suplementos/si…3-01707698.htm

 
 

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